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La hipótesis del cuerpo de energía sutil:
una tentativa de síntesis y unificación 
La hoja fantasma es un efecto extraordinario observado con la
técnica Kirlian. Se pone una hoja, a la que se ha cortado un fragmento, sobre la
pantalla de cristal del aparato y se hace una fotografía. La imagen muestra la
hoja entera con su efecto corona. Un efecto parecido se obtiene igualmente
poniendo por algún tiempo la hoja sobre el cristal del aparato. A continuación
se quita la hoja y después de algunas horas se hace otra fotografía: aparece una
impronta luminosa justo como si la hoja estuviese todavía presente. El ruso
Inyushin considera que estas imágenes son el resultado de la interacción entre
el campo eléctrico de la máquina Kirlian con el bioplasma de la hoja, impreso
sobre la pantalla de cristal. Esta hipótesis recuerda la descripción del
organismo hecha por Szent-Gyorgyi: “Existe un flujo invisible que atraviesa el
organismo. Se trata de un flujo cuyas partículas portan en sí la energía, la
carga y la información, y tienen la función de carburante de todos los procesos
vitales”.
En el cuerpo energético se encuentra la memoria energética del
cuerpo físico.
Los estudios con la máquina Kirlian y con otros instrumentos de
investigación, conducen a la inevitable conclusión de que el cuerpo etérico es
una especie de memoria de la estructura de las funciones y del estado de salud
del cuerpo físico. Las enfermedades se manifiestan primero en el cuerpo etérico,
bajo la forma de un desequilibiro energético, y finalmente en el cuerpo físico,
como un síntoma. Por eso algún investigador ha hablado del cuerpo etérico como
de un holograma, lo cual significa que cada una de sus partes parece contener
información que afecta a todo el organismo. El rumano J. Dumitrescu ha obtenido
un resultado extraordinario, que confirma esta teoría, tras fotografiar una hoja
a la que había cortado un trozo circular en el medio. La imagen electrográfica
ha revelado, justo en el centro del agujero, una hoja más pequeña que la
original, pero con proporciones completamente similares.
La energía sutil puede ser tóxica y saturada
(o congestionada)
Hay muchas formas de energía sutil. Algunas son puras, otras
“alteran” el cuerpo energético. Radioactividad, rayos X, ondas
electromagnéticas, campos magnéticos, iones positivos, incluso ciertos sonidos
las irritan, las congestionan, volviéndolas tóxicas y nocivas para la salud. ¿Qué
efecto produce la energía sutil tóxica en nuestra salud? ¿Existe una relación
con la enfermedad? El estado de congestión biológica lo producen las toxinas (radicales
libres y otros productos del metabolismo anaerobio) presentes en el terreno
intercelular y en la misma célula. En el interior de la célula se encuentran las
mitocondrias, estructuras que tienen la función de producir energía. Los
radicales libres son moléculas no neutras eléctricamente que oxidan (o sea que
sustraen sus electrones) los compuestos que encuentran, dañandolos. Su blanco
son las proteínas, los lípidos y el DNA celular, pero más graves son sus efectos
sobre las mitocondrias, las cuales pierden su eficiencia. De esta forma la
energía de la célula disminuye y el organismo envejece. Cuando un organismo se
intoxica de grandes cantidades de radicales libres y de otras toxinas su cuerpo
energético se congestiona intensamente, es decir contiene grandes cantidades de
energías sutiles tóxicas.
1.
La energía sutil
vital o bioenergía reacciona ante las energías densas y sutiles.
Los campos magnéticos, eléctricos, las emisiones de iones, toda radiación,
incluso la luz y los sonidos provocan inevitablemente modificaciones profundas
en la bioenergía y en el cuerpo de energía sutil. Puesto que éste es la matriz,
el punto de encuentro entre el ambiente energético exterior y nuestro organismo
biológico, todas las manifestaciones energéticas modifican o perturban su estado.
Si meto la mano en una olla de agua hirviendo me la quemaré gravemente por
efecto de la absorción de una forma agresiva de energía densa, el calor. El
efecto de la quemadura se producirá tanto en las células de la mano, como en su
cuerpo energético, el cual resultará seriamente congestionado.
2.
Interacción entre
plasma ambiental y bioplasma
En la ciudad contaminada, en la oficina llena de ordenadores y de
luces de neon, el aire está lleno de plasma tóxico, el cual contamina el
bioplasma y nos hace sentir molestias, estrés, ansia y otras sensaciones
desagradables. Conclusión: existe una interacción continua entre el cuerpo
energético, el plasma y las energías sutiles ambientales.
3.
Influencia
recíproca entre el bioplasma de dos personas
También el bioplasma es capaz de alterar, aunque sólo sea
parcialmente, el plasma ambiental y el bioplasma de otra persona. En una
habitación donde hay un enfermo, el plasma se encuentra parcialmente alterado en
sentido negativo para la salud: hay una mayor concentración de iones positivos
dañinos. Si gozamos de buena salud nuestro bioplasma puede sin embargo
equilibrar y mejorar parcialmente el estado del plasma ambiental o del bioplasma
de una persona que sufre.
La banda de
información
Cada organismo vivo, incluído por supuesto
el hombre, está controlado y reactivado por un sistema energético complejo, al
cual se le ha llamado de muchas maneras: cuerpo bioplásmico, etérico o
energético. Realmente no sólo todo el organismo, sino también sus órganos, sus
tejidos, sus células e incluso los cuerpos inertes poseen su proprio campo
energético. Para los organismos vivos se prefiere hablar de cuerpo etérico, para
las sustancias inertes de campo etérico o también, según la dicción propuesta
por algún investigador, de banda de información (“information band”). Por lo
tanto banda de información, campo etérico y cuerpo sutil son sinónimos.
La banda de información existe alrededor de cada sustancia. Se
trata de un aura formada por plasma, un “cóctel” de partículas subatómicas, de
electrones, iones, radiaciones electromagnéticas y campos de energía densa y
sutil asociados a la sustancia en cuestión. En otras palabras, la banda de
información no es más que la parte adversaria energética densa y sutil de cada
cosa.
¿Pero por qué la banda de información se llama así? Su nombre se
debe al hecho de que se comporta como una suerte de grabadora de los eventos
energéticos a los que se ha sometido un objeto. ¿Qué tipo de eventos? Cualquier
haz o corriente de energía que haya alcanzado el objeto en cuestión, como luces,
sonidos, electricidad, magnetismo, radioactividad, etc. La banda de información
reacciona a tales eventos y permanece alterada por algún tiempo más o menos
largo.
Cada organismo vivo o cada materia irradia
y absorbe energía mediante un campo energético caracterizado por una cierta
frecuencia y por ciertas características de tipo radiológico. Una analogía útil
es el átomo, que irradia continuamente energía electromagnética en forma de
ondas a causa de su estructura oscilatoria y de sus vibraciones térmicas.
Claramente cuanto más complejos sean los materiales, más complejas serán sus
formas de onda.
La banda de información de materiales inertes se puede percibir
con instrumentos apropiados complejos y sofisticados. Algunos investigadores han
ideado técnicas de análisis de la banda de información basadas en test químicos
o físicos, pero verdaderamente ésta se puede percibir directamente con nuestras
manos. Un operador con un poco de sensibilidad en este tipo de percepciones
siente con las manos que una moneda arrojada al suelo repetidas veces está “más
cargada energéticamente” que una moneda normal. Lo mismo ocurre si se somete la
moneda a otros campos de energía, como el magnético (¡aunque la moneda esté
compuesta de material no magnético!), a un haz de luz o a un fuerte sonido.
También se podría golpear un objeto con un martillo y percibir la energía
cinética acumulada bajo forma de energía sutil. Parece pues plausible pensar que
las manos del operador perciben el estado de excitación del plasma que rodea el
objeto así activado.
La Característica Vibratoria: la firma de una energía sutil.
Cada instrumento musical posee unas
vibraciones propias características. El la de un violín es muy diverso del la de
una flauta o de un piano. Con el uso de sus propios aparatos un especialista no
sólo está en condiciones de decir qué instrumento está sonando, incluso sin
escuchar estos tres la, sino que una vez registrada esta vibración será capaz de
reproducir el sonido de cualquier instrumento con una cierta aproximación.
En muchos libros se habla de determinadas vibraciones sutiles.
Por ejemplo uno dirá que cierta flor de Bach tiene una vibración y que otra flor
posee otra diferente. Un fármaco homeopático tendrá una vibración, otro fármaco
otra vibración distinta. Me parece evidente que nos encontramos frente a
conceptos más o menos idénticos al de la banda de información, pero esta idea es
un poco vaga y me pregunto si no sería posible individuar y a continuación
reproducir cualquier tipo de vibración sutil. Después de mucho tiempo y de
estudios, he descubierto que con un determinado adestramiento es posible
individuar y reproducir la vibración sutil de cualquier energía. A esta especie
de firma le he dado el nombre de Característica Vibratoria (en sigla: CV).
Desgraciadamente hasta el día de hoy, no conozco a más de dos o tres personas,
aparte de mí, en grado de percibir las CV. Evidentemente se trata de una
percepción más bien difícil de cultivar, pero estoy convencido de que muy pronto
existirán instrumentos que podrán registrar las CV en nuestro lugar. Por el
momento no existe otro camino que nuestra sensibilidad personal.
(Sacado de “ANATOMIA SOTTILE” de Roberto Zamperini)
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